Durante la República, Carmona mantiene la misma estructura urbana. Al igual que en otras localidades, apenas tenemos elementos que
nos documenten sobre los siglos I y II a.C. Parece que debió mantener una cierta independencia de Roma y conocemos que uno de sus régulos
(Luxinius), que lo era también de la ciudad de Bardis (aún sin localizar), en unión con otras ciudades, se rebeló contra el poder romano, siendo vencidos. Igualmente sabemos que mantuvo fuerzas pompeyanas, pero que terminó apoyando el bando cesariano, y que César dijo de ella: “Carmonenses, quae est longe firmísima totius porvinciae civitas” (Carmo es con mucho la ciudad más fuerte de toda la provincia). Es con el inicio del Imperio y la bonanza económica cuando Carmo, enclave agrícola de
primera magnitud, comienza a sufrir cambios en su urbanismo. Así el centro de la ciudad se traslada desde el actual barrio de San Blas hasta
la Plaza de Arriba, zona donde se sitúa el Foro, cruce de los “cardus y decumanus maximus”, el primero iría desde las conocidas en el medievo
como Puerta de Morón (Sur) hasta la del Postigo (Norte), hoy destruidas, y el segundo bien conocido, desde la Puerta de Córdoba (Este) a la de Sevilla (Oeste). Dado que la orientación de los ejes viarios no corresponde exactamente con los puntos cardinales, sino más bien con las
orientaciones NE-SO y SE-NO, es por lo que podemos ver en distintos autores que los ejes son denominados de diferente forma. Por nuestra parte, y en atención a que el eje Puerta de Córdoba-Puerta de Sevilla forma parte de la Vía Augusta, que en el tramo Astigi-Hispalis tiene una orientación marcadamente E-O, la señalamos como “decumanus maximus