INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
La situación privilegiada de Carmona hace que el sitio que ocupa la ciudad o lugares cercanos a ella hayan conocido la presencia humana desde muy temprano.
Paleolítico:
Los indicios hallados en las terrazas altas del Guadalquivir (terrazas 6 y 7), si se confirman en las investigaciones en curso, podrán demostrar la presencia humana en la zona hace más de 500,000 años. En terrazas sucesivas si hay testimonios de la actividad humana, que ya no cesaría hasta nuestros días. Estos testimonios permiten aceptar que los “homo erectus” ocupaban la zona, cazando y recolectando.
.- Cartagineses:
El próspero período tartésico termina hacia mediados del siglo VI a.C. coincidiendo con la caída de las metrópolis fenicias a manos de los
persas. El carácter mercantil del sistema económico hace que esto se resienta con la caida de las metrópolis.
La Carmona turdetana, es decir, la que continuó con población indígena hasta el 237, año en el que los cartagineses conquistan la Península, fue extendiéndose hacia el Sur hasta las actuales calles Sancho Ibáñez, Prim y Vendederas, manteniendo las costumbres heredadas de
los orientales.
El corto período cartaginés (237-206 a.C.),representó la verdadera transformación de Carmona en plaza fuerte. Para ello se refuerza espe cialmente el flanco occidental, levantándose un complejo defensivo de torres y foso en V (visible en el corte del Alcor junto a la poterna de la
Puerta de Sevilla), entre los que destaca el imponente bastión que defiende la puerta occidental,realizado con sillares almohadillados. Como
sabemos, el dominio cartaginés declinó definitivamente con la derrota sufrida ante las tropas romanas de Escipión en la batalla de Ilipa (206),
que según Apiano, debió darse en las cercanías de Carmona. Sea cual fuera el lugar donde se diera la citada batalla (la opinión más generalizada es la de situarla en Alcalá del Río), es aceptable la idea de que Karmo debió jugar un papel importante en estos momentos.
4.2.5.- Romanos:
Durante la República, Carmona mantiene la misma estructura urbana. Al igual que en otras localidades, apenas tenemos elementos que
nos documenten sobre los siglos I y II a.C. Parece que debió mantener una cierta independencia de Roma y conocemos que uno de sus régulos
(Luxinius), que lo era también de la ciudad de Bardis (aún sin localizar), en unión con otras ciudades, se rebeló contra el poder romano, siendo vencidos. Igualmente sabemos que mantuvo fuerzas pompeyanas, pero que terminó apoyando el bando cesariano, y que César dijo de ella: “Carmonenses, quae est longe firmísima totius porvinciae civitas” (Carmo es con mucho la ciudad más fuerte de toda la provincia). Es con el inicio del Imperio y la bonanza económica cuando Carmo, enclave agrícola de
primera magnitud, comienza a sufrir cambios en su urbanismo. Así el centro de la ciudad se traslada desde el actual barrio de San Blas hasta
la Plaza de Arriba, zona donde se sitúa el Foro, cruce de los “cardus y decumanus maximus”, el primero iría desde las conocidas en el medievo
como Puerta de Morón (Sur) hasta la del Postigo (Norte), hoy destruidas, y el segundo bien conocido, desde la Puerta de Córdoba (Este) a la de Sevilla (Oeste). Dado que la orientación de los ejes viarios no corresponde exactamente con los puntos cardinales, sino más bien con las
orientaciones NE-SO y SE-NO, es por lo que podemos ver en distintos autores que los ejes son denominados de diferente forma. Por nuestra parte, y en atención a que el eje Puerta de Córdoba-Puerta de Sevilla forma parte de la Vía Augusta, que en el tramo Astigi-Hispalis tiene una orientación marcadamente E-O, la señalamos como “decumanus maximus